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LA PRESENCIA GERMANICA EN PUERTO RICO

viernes, 5 de octubre de 2012

A continuación les presentamos la primera parte de un ensayo escrito por la renombrada historiadora puertorriqueña Dra. Haydee Reichard de Cancio y que hemos reproducido con la autorización expresa de revistaholapr.com

LA PRESENCIA GERMÁNICA EN PUERTO RICO : PARTE I


Por Haydee Reichard de Cancio PhD


Desde 1788, cuando se promulgó la Ley de Comercio Libre,comienza. una inmigración de peninsulares a Puerto Rico. Años más tarde, bajo la Cédula de Gracia de 1815, la Corona permite la entrada de extranjeros al país, hijos de naciones amigas de España y que profesaran la Fe Católica. La Metrópolis quería mejorar la precaria condición en que se encontraba la Isla y deseaba implantar una política económica más dinámica aumentando la población y por ende la economía. La inmigración de extranjeros provenientes, entre otros, de Alemania, Francia, Italia, Curazao, San Thomas e Inglaterra ayudó grandemente al progreso de la Isla.

¿Qué hizo venir a tantos extranjeros a la Isla? La Cédula de Gracia de 1815 ofrecía un sinnúmero de incentivos a los recién llegados para comenzar una nueva vida. Muchos de los inmigrantes ya tenían alguna relación con el país por haber establecido relaciones comerciales a través de las islas de San Thomas y Curazao. Otros, procedentes de Santo Domingo, Haití y Louisiana conocían del manejo, cultivo y producción del azúcar, melado y café. El profesor Francisco A. Scarano describe a los extranjeros: “Estos inmigrantes combinaban intereses mercantiles con sus negocios azucareros o, más comúnmente durante los primeros tiempos, actuando como consignatarios, factores o intermediarios de los comerciantes poderosos de San Thomas, Estados Unidos o Europa... Los negocios mercantiles constituían una magnífica fuente de capitales de inversión agraria”. Los alemanes, según la profesora Helen Santiago, pagaban tarifas sumamente altas al gobierno inglés por los productos del trópico como el café, azúcar y el tabaco. Con el establecimiento de líneas trasatlánticas de vapores los alemanes deciden comerciar directamente con la Isla y dejan de utilizar el puerto de San Thomas.

Es bueno señalar, que tan temprano como en el año 1766, el gobierno del rey Federico de Prusia solicitó del Rey Carlos III, el establecer en Sur América o particularmente en la Isla de Puerto Rico una colonia de seis mil alemanes. Años más tarde, en 1874, el periódico norteamericano The Freeman's Journal publicaba la noticia que el gobierno español, presidido por el Duque de la Torre, proyectaba ceder la Isla a la Alemania del Gran Canciller Otto Von Bismarck, “por vía de compensación por los servicios que éste había suministrado para yugular la insurrección carlista. (Cruz Monclova) En la Isla la noticia causó grandes revuelos aunque el proyecto quedó frustrado.

En 1885, cuando el emperador alemán Guillermo I se apoderó de las Islas Carolinas, el pueblo puertorriqueño se puso en pie de alerta y condenaba la acción germánica. El Boletín Mercantil en sus ediciones #105 y 120 leía: “En esta Isla podrá haber separatistas, podrá haber anexionistas amigos del Norte, pero de seguro que no existe en ellas ni un solo germanista. Si Prusia tratara de ponernos en la alternativa de perder nuestra nacionalidad o nuestros hogares, todos los que podemos manejar un fusil nos opondríamos, con las armas en mano, a la prusificación de la tierra borinqueña”.

Señala la profesora Ursula Acosta que la inmigración germánica a Puerto Rico comienza desde fines del siglo XVIII y principios del siglo XIX y proviene parcialmente “de la isla holandesa de Curazao y de las provincias de Austria que hoy pertenecen a Yugoslavia”. Ésta se efectuó mayormente en las poblaciones costeras de Fajardo, Arroyo, Ponce, Cabo Rojo, Mayagüez y Aguadilla. Pronto aparece en esas ciudades un auge económico debido a las compañías mercantiles que se iban estableciendo en sus cercanías. Pero no todos los inmigrantes alemanes eran propietarios de almacenes comerciales. Muchos eran intérpretes, agricultores, agentes consulares, profesores, dependientes, empleados de comercio, contables, ebanistas, carpinteros y desempeñaban otros oficios más. Añade la profesora Ursula Acosta: “No son pobres emigrantes que salen de Europa en busca de una mejor vida en América. Al contrario, al parecer muchos de ellos eran hijos de comerciantes alemanes del norte del país (Hamburgo, Bremen, Lübeck) que representaban en el Caribe los negocios de sus familias... la preparación de estos inmigrantes estaba muy por encima de la preparación del pueblo”.

Tal es el caso de la familia Overmann en Puerto Rico. Se asegura que el señor Ferdinand Overmann, natural de Hamburgo, desde 1815 mantenía relaciones comerciales con la isla de San Thomas. Luego se domicilia en la Isla trayendo consigo 20,000 pesos y esclavos de su propiedad. Compra la hacienda La Constancia y se asocia con el alemán Wilhelm (Guillermo) Voigt. Años más tarde, ya rico, se retira a Francia. Es seguido por Ernest W. Overmann quien forma un establecimiento comercial en la ciudad de Ponce en sociedad con Flavius Dede. Ernest es seguido por otro miembro de esta familia, llamado Christian Frederick Overmann quien llega a la Isla acompañado de su esposa Henrietta Lind. La pareja adquiere una hacienda de 800 cuerdas en Guayama, la que llaman Henrietta. Al morir Overmann, su viuda y herederos venden a Christián E. Lind, hermano de Henrietta, quien aumenta el capital con la adquisición de la hacienda La Concordia y establece una casa comercial. Para 1850, Lind tiene que hipotecar sus propiedades, una parte a nombre de George Boom, de Lübeck, Alemania, y otra parte, sus fincas, a favor de Aldecoa Hermanos.

Encontramos que muchos de estos alemanes se unen en el trabajo, en un espíritu de solidaridad. Así lo demuestran firmas comerciales como Fritze & Lundt, Sanders & Philippi, Hermanos Müllenhoff & Korber, A. H. Bull & Cía. y muchas otras. Además, los contables, tenedores de libros y técnicos de estos comercios eran en su mayoría germánicos. Otros no sólo adelantaban sus capitales uniéndose en matrimonios a hijas de hacendados o comerciantes de raíces españolas, sino que formaban sociedades con ellos. También las sociedades entre europeos eran frecuentes. En el puerto de Arroyo se estableció la mercantil Hartmann & McCormick. La factoría central Providencia en Patillas era propiedad de la Sucesión A.J. Alcaide, McCormick, Verges y Riefkohl.

¿Cómo adquirirían parte de las riquezas las casas o establecimientos de comercio en el siglo XIX? Aunque el agricultor era dueño de sus tierras no tenía dinero en efectivo. Por esa razón tenía que coger a crédito los víveres y hacer otros gastos en espera de que la cosecha o zafra le produjera para pagar la deuda. Según ésta crecía, se veían en la obligación de vender sus cuerditas, ganado y hasta esclavos. En muchas ocasiones perdieron parte o todo a comerciantes. Un ejemplo es el caso del agricultor italiano Domingo Morando, domiciliado en Ponce para 1821, quien tiene que vender a la casa comercial Overmann y Voigt una finca de 27 cuerdas para saldar una cuenta con el señor Gillo de San Thomas. En 1821 la casa comercial Overmann adquiere un esclavo de propiedad de Angel Sierra, al éste no poder pagar una letra de 400 pesos, ni los prestatarios aceptar 200 pesos de pronto, para luego que pasara la cosecha pagarles el resto de la deuda.

Mientras el puerto de San Juan se convirtió en el gran puerto de importación, los puertos de Arecibo, Cabo Rojo, Arroyo, Mayagüez, Aguadilla y sobre todo el de Ponce se convirtieron en los principales puertos de exportación. El profesor Francisco Scarano revela que para 1827 de las ocho haciendas más grandes de la ciudad de Ponce, tres pertenecían a germánicos. Menciona los apellidos Overmann, Voigt, Wedstein y Oppenheimer.

Nuestro primer Comisionado Residente en Washington (l900-1904) y Diputado a Cortes en l898 Federico Degetau y González fue también de origen alemán. Su padre Mathias Degetau, hijo de una familia acaudalada de Hamburgo se estableció en Ponce donde dirigió los negocios bancarios de la Casa Overman y Dede, de la cual su padre Otto George Christian Degetau era socio. En l851 casó con María Consolación González, hija de una distinguida familia de San Juan. Su hijo Federico viajó mucho por Europa e hizo sus estudios de jurisprudencia con honores en España. Fue incorporado a la Academia de Jurisprudencia y Legislación era miembro de la Societé Francaise pour l'Arbitrage entre Nations de la Liga International para la abolición de la pena de muerte.

Alrededor de l860 se establece en la Cuidad Señorial, el comerciante George Friedrich Wiechers, natural de Hamburgo. En l865 Wiechers es nombrado Cónsul de Prusia. Con su esposa, Isabel Pieretti Marsaud, de origen corso, procrea cinco hijos. El más joven de ellos, Alfredo Braulio Wiechers, nacido en l881 en Ponce cursa estudios de arquitectura en Francia y España y al regresar se destaca por el diseño de sus bellas obras de arquitecturas que hoy en día embellecen el centro de Ponce.

























En l890 llegaron los hermanos Hermann y Johann Albert Wirsching Pottharst, originarios de Bremen, a la Perla del Sur. Hermann Wirshing se casa con la hija de don Juan E. Serrallés, Julia, a quien conoció en Nueva York. Siendo un prestigioso ingeniero mecánico comienza a trabajar en la Central Merceditas y siendo un hombre laborioso y de iniciativas introduce diversas reformas en dicho negocio. Una de sus nietas, doña Lila Mayoral Wirshing fue Primera Dama de Puerto Rico durante los tres cuatrenios que su esposo, el Lic. Rafael Hernández Colón fue Gobernador de Puerto Rico. JohannAlbert o John Wirshing Pottharst (mejor conocido como Johnny el Alemán) se mudó a San juan donde se casó con Victoria Lagalde Steinacher. El fundó su propio negocio de ferretería. Su único nieto, Hernán José Wirshing es en la actualidad el Chief US Marshall de Puerto Rico.

Es curioso que mientras los alemanes que se establecen en Ponce se dedican a la agricultura, banca y el comercio, los que residen en la zona de San Germán, según datos suministrados en el Catálogo de Extranjeros, de la profesora Cifre de Loubriel, son trabajadores diestros, que tienen algún oficio. Entre otros están Juan Carres y Wilhelm (Guillermo) Franke (carpinteros), Franz Nitsche (zapatero), Otto Schimk (maquinista). No encontramos evidencia de grandes comerciantes ni agricultores germánicos en la ciudad de las Lomas. Lo atribuimos a que aquí residía la elite criolla, siendo ésta una sociedad cerrada donde ciertas familias controlaban las tierras y el comercio. No obstante para 1939 se domicilia en esta ciudad el doctor Fritz Fromm. Trabaja como profesor en el Instituto Politécnico, lo acompaña su esposa Ilse Auguste Elisa Pflaum.

Los inmigrantes germánicos de la zona sur-este tienden a dedicarse a la agricultura. Brake Riefkohl es agricultor y propietario en el pueblo de Maunabo y agente consular de Alemania en Arroyo. Karl (Carlos) Piterson, súbdito alemán, se establece como agricultor en Arroyo. En el pueblo de Santa Isabel se domicilia el agricultor Georg (Jorge) Lassen. También se evidencian algunos inmigrantes dedicados al comercio como los señores Hartmann y Ernst (Ernesto) Riefkohl en Arroyo. La profesora Ursula Acosta a través de su instructivo ensayo sobre la inmigración germánica en Cabo Rojo nos señala la procedencia de algunos de los inmigrantes. Entre ellos se encuentran la acaudalada propietaria Cornelia Bey; el padre del pirata Cofresí, Francisco Von Kupferschein y un tal Wilhelm Spieker. Apunta la profesora Acosta: “el nivel educativo de estos inmigrantes debe haber sido relativamente alto... Muchos miembros de estas familias se conviertan en acomodados hacendados, otros en exitosos comerciantes...”


En la zona portuaria de Mayagüez, por ser ésta la tercera en importancia para la exportación se domicilió el mayor número de alemanes. Entre las casas comerciales de esa localidad se encuentra Kramer &Cía. En ella trabajaba el alemán Heirich Karl Fritze, quien en julio de l898 durante la Guerra Hispanoamericana era Cónsul de Alemania, y en unión a los cónsules de Inglaterra y Holanda intervinieron en la salida de las tropas españolas de Ponce hacia Abonito y la entrada pacífica de las tropas norteamericanas a la ciudad de Ponce. Esta acción diplomática evitó un derramamiento de sangre de mayores consecuencias.

Otro de los reconocidos comerciantes lo fué Schulze de Bremen. Este señor invitó a su amigo Friedrich Phillipi, también de Bremen, de venir a Mayagüez como socio de sus empresas que desde entonces se llamó Schulze & Cía. Friedrich Phillipi aparte de manejar su negocio era banquero y Vice Cónsul de Alemania. El negocio le fue tan bien que hizo venir primero a su hermano menor Hermann. Pero este murió a pocos años de llegar a la Isla. En 1889 Fritz, Vicecónsul de Alemania animó a su sobrino Otto Karl Philippi a que se viniera a Puerto Rico a trabajar con el . En l891 Otto Philippi contrajo matrimonio con Paula Bages Quiñones y procrearon cinco hijos. Al poco tiempo la Firma Fritz &Schulze quebró debido a los temporales. En l898 el Sr. Philippi fundó con George Sanders la compañía Sanders Philippi &Cía. en Aguadilla. Años más tarde el Sr. Philippi se dedicó a la extracción de guano de la isla de la Mona y su exportación a Europa para fines de fertilizantes. Otros comerciantes alemanes en la zona fueron: el comisionista T. Schröder, la casa mercantil Fritze, Lundt & Cía., los comerciantes Eduard (Eduardo) Lameyer, Leopold Krug Vice Cónsul de la Confederación de la Alemania del Norte desde l869; E. A. Hohl, C. G. Hoffzenlinger del Consulado de Hamburg y Bremen en Mayagüez; Máximino Heise y Karl (Carlos) Degener. También se estableció en la Sultana del Oeste el empresario Jacobo de Castro, hijo de padre alemán y madre antillana. Este joven fue uno de los comerciantes más prósperos de la zona siendo dueño de haciendas y terrenos en la capital y en Mayagüez. Por ser mulato, jabao, nunca pudo frecuentar en el Casino Español ni ser miembro del ayuntamiento, aún cuando tenía riqueza, educación y magníficos modales. Podemos encontrar información adicional sobre este comerciante en los escritos del profesor Ricardo Camuñas.

La capital se mantuvo como el gran puerto importador, controlado mayormente por peninsulares. Los barcos que arribaban eran en su mayoría de matrícula española. Sin embargo, encontramos algunos datos de germánicos que se establecieron aquí. Para 1832 el profesor Johann (Juan) Kifenhover, natural de Alemania, funda una escuela en San Juan. En una rama diferente del comercio Moritz (Mauricio Meyer Sunz). Domiciliado con residencia en la capital, se dedica a la joyería. Para el año 1848, Gustin, retratista de daguerrotipo, se establece en el Viejo San Juan. Para 1885 es nombrado para el cargo de Cónsul de Alemania en Puerto Rico el comerciante Ludwig Duplace. Rudólph Elvers, comerciante comisionista, en l868 es designado Cónsul de Prusia en Puerto Rico. En l880, Adolfo Rauschenplar, natural de Hamburgo llega a San Juan y se dedica al negocio de exportación de mieles de la caña de azúcar. Fue nombrado Cónsul de Alemania en Puerto Rico a principios del siglo pasado. La Familia Rauschenplat tenía su residencia en al Ave. Ashford (antes Nereidas). Todavía existe esta bella casa de dos pisos. En las últimas décadas la residencia ha sido modificada y utilizada por la cadena de restaurantes “Chart House”. Entre las sociedades mercantiles alemanas en la capital estaban la de los Hermanos Müllenhoff & Korber, Fritze, Lundt & Cía., Mas Mecer & Cía.., Federasen Willenk & Cía..; agentes de compañías de vapores eran los Behn Brothers, Bull Insular Lines y Hamburg-América Line.

Johannes Paul A. Tischer, oriundo y residente de Hamburgo, era dueño de un negocio de importación y exportación y dueño de una línea de barcos de vapores, los cuales frecuentaban los puertos del Caribe y los Estados Unidos. Al principio del siglo pasado él envía a sus dos hijos Walter y Otto Tischer a Puerto Rico con el fin de establecer un nuevo negocio de la familia en San Juan, importando mercancía fina de Alemania. Walter Tischer se casó en l915 con Carmen Vázquez Díaz, hija del escritor puertorriqueño Manuel Vargas Alayón. La pareja Tischer jugaron un papel muy importante en el desarrollo del ballet en Puerto Rico. El negocio todavía existe bajo el nombre “Tischer&Co. Inc.

En 1885 llega a la Isla, Johann Diedrich Stubbe, nacido en Bremen, para trabajar en la Central Los Caños de Arecibo propiedad de la empresa de Bremen Sucs. E. Pavenstedt. Luego de dos años se muda al la Capital donde maneja una empresa de textiles. Luego, en l910 le sigue uno de sus hermanos menores, Friedrich Stubbe, a Puerto Rico y para l916 establecen su propio negocio “General Farm Equipment Cía.” J.D. &F. Stubbe. Además tienen una fábrica de abono y la finca “Miramontes” en Cidra donde sembraron caña, tabaco y cítricos. Estos dos hermanos alemanes contrajeron matrimonio con dos hermanas, hijas del Alcalde de Bayamón , don José Cestero Umpierre. Johann se casa con Estela en l900 y Federico con Delia Cestero en l912. Cabe mencionar que Johann Stubbe escribió un interesante diario sobre los acontecimientos históricos de los años de l898 y 1900 cuando las tropas norteamericanas invadieron a San Juan. El diario, escrito en alemán y letra gótica, está en posesión de su hija, doña Augusta Victoria “Tuttti” Stubbe Besosa.

En la ciudad de Arecibo se encuentra Edward Roehrs,nieto de Julius Wilh. Carl Roehrs natural de Hamburgo, quien en l864 embarcó para New Jersey a trabajar con Michel Lienau como horticultor en una finca. Edward Roehs ha seguido la tradición familiar con su finca de plantas exóticas que conocida en todo Puerto Rico.

El profesor Herman Reichard Esteves describe la presencia alemana en Aguadilla. “Después de los catalanes, fueron los alemanes quienes más contribuyeron al florecimiento de la economía Aguadillana. Fundaron varias empresas mercantiles e industriales, de las cuales aún subsiste la de la familia Sanders. Fue la primera la de Schröder era socio gestor en Aguadilla; Koppisch y Reichard, en la sucursal de Mayagüez; y Schomburg en la de Arecibo”. Le siguieron los comercios de los señores Robert Schnabel, H. Kuster, Ernst (Ernesto) Lienau, B. Muller, J.W. Bultmann, H. Ganslandt, Karl Klaus Lundt y Georg (Jorge) Sanders.