Chile

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Segunda Guerra Mundial

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Crisis de los Misiles

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Octubre 18-29, 1962

MARTÍ Y LA CULTURA AMERICANA

domingo, 15 de enero de 2012







Por Jesús Méndez Jiminián


“La verdad es como el sol. Lo hace ver todo y no se deja mirar”.~Víctor Hugo (poeta, novelista
 y dramaturgo francés)

A la memoria de mis amigos y grandes martianos, el  ex – presidente de Costa Rica doctor Rodrigo Carazo, y el extraordinario cubano don Cintio Vitier.

La mayor parte de su vida la vivió Martí en Nueva York.  A la urbe neoyorquina llegó el Apóstol en 1880.  En gran medida, su obra literaria y su incansable actividad política la desarrolló, por tanto, desde Norteamérica.

Cintio Vitier, destacado investigador cubano de la obra de Martí, fallecido recientemente, ha puntualizado sobre los aportes de Martí a la cultura norteamericana en la obra “Diálogo sobre José Martí”, lo que copiamos:

“Nadie rindió mayores honores a las grandes figuras de la cultura norteamericana de su tiempo que José Martí.  En el caso de Whitman, a quien probablemente sólo vio como asistente a una memorable lectura, fue su crónica de 1887 la que lo dio a conocer en las letras hispanoamericanas y españolas, según lo atestiguaron Juan Ramón Jiménez y Rubén Darío, cuyo famoso (trabajo, n. de j.m.j.) al “gran viejo” se escribió sin otra información que la de dicha crónica (…) el impulso de Whitman, cuyos súbitos quiebros, tonos vibrantes, hímnica fuga, olímpica familiaridad-al decir de Martí comentando su elegía por la muerte de Lincoln – parecía a veces como un cuchicheo de astros”.           

El doctor Daisaku Ikeda en esta misma obra ha comentado que los “Versos libres de Martí mucho le deben a Hojas de Hierba, de Whitman”.

Al referirse a Whitman, en un ensayo escrito por Martí, Ikeda cita esta frase:

“La vida libre y decorosa del hombre en un continente nuevo ha creado una filosofía sana y robusta que está saliendo al mundo en épodos atléticos”.

En los trabajos críticos de Martí sobre las grandes figuras de la literatura norteamericana, Ikeda anota la apreciación del Apóstol sobre Walt Whitman, y señala:

“Fue él quien, por primera vez entre los autores del idioma español, dijo que Walt Whitman era un poeta excepcional.  Lo captó, lo comprendió; se maravilló ante el poeta de las Briznas… y no se cansó de propagar entre sus lectores de la América española la grandeza del vate de la nueva democracia. Otro de sus favoritos, a quien encaminó cuando apenas se le conocía en español, fue Emerson”.

“De más está afirmar – dice el doctor Ikeda – que Ralph W. Emerson fue uno de los precursores de Whitman y, también, un cobro del renacimiento estadounidense”.

Emerson en su obra “El hombre y el mundo”, señaló, y así lo cita Ikeda, estas palabras:

“Vemos el mundo pieza a pieza; el sol, la luna, el animal, el árbol; pero el todo de que son partes salientes y radiantes estas cosas, el todo es el Alma”.

Y más adelante, señala:

“Sobre Emerson – dice Ikeda-, Martí escribió: ´en él fue intensamente digno el ser humano. (…) ni el porvenir le hizo temblar, ni le segó el pasado´, ´él ve que la naturaleza influye en el hombre, y que éste hace a la naturaleza alegre; o triste, o elocuente, o muda, o ausente, o presente, a su capricho´. Ve la idea humana señora de la materia universal.  Ve que la hermosura física vigoriza y dispone el espíritu del hombre a la hermosura moral (…) siente que el universo que se niega a responder al hombre en fórmulas, le responde inspirándole sentimientos que calman sus ansias, y le permiten vivir fuerte, orgulloso y alegre´.  En efecto (…) estas descripciones dan en la tecla precisa sobre lo que fue y postuló Emerson”.

Pero Martí, en Nueva York y toda la Unión Americana, era un asiduo visitante a museos, parques, clubes y encuentros con sabor a cultura latina o norteamericana.  Precisamente, en uno de esos círculos de discusiones literarias, conocería a una escritora norteamericana llamada Helen Hunt Jackson.

Martí, tradujo una interesantísima novela escrita por Helen Hunt Jackson llamada Ramona, que en algunas obras nuestras sobre el Apóstol cubano, hemos comentando.  Asimismo, sabemos que tradujo del inglés al español otras obras de la literatura norteamericana.

Sin embargo, en el marco de la política norteamericana son bien conocidos algunos trabajos o ensayos escritos por Martí.  El personaje de la vida política norteamericana que más poderosamente llamó su atención fue Abraham Lincoln, a quien llamó “El leñador de los ojos piadosos”. Martí le dedicaría una elegía tras su trágica muerte. Los ideales democráticos de Lincoln, constituyeron una fuente de profunda inspiración para Martí, y de su proyecto político – revolucionario.

Pero también, Martí fue un gran expositor de la historia norteamericana.  Comentó las grandes hazañas del general Ulises Grant, y de otras grandes figuras de la historia norteamericana.  Y sobre la Constitución estadounidense también escribió sus puntos de vista. 

Don Max Henríquez Ureña ha citado, en uno de sus ensayos sobre Martí, esta frase singular del Apóstol de la libertad de Cuba:

“Dos cosas hay que son gloriosas: el sol en el cielo y la libertad en la tierra”.

Y como estudioso de la Constitución de los Estados Unidos, en su notable crónica titulada “Las fiestas de la Constitución en Filadelfia”, escrito en 1887, Martí explica “cómo fue el advenimiento de la ley sustantiva de los Estados Unidos de América, y cómo el temor de los Estados más pequeños al predominio de los mayores pudo conjurarse mediante el fraccionamiento del Poder Legislativo en dos cámaras de formación diferente”: el Senado y la Cámara de Representantes.

En Norteamérica también, en 1891, fue Martí “Delegado del Uruguay en la Conferencia Monetaria Internacional Americana que se reunió en Washington (…). A él confió la Comisión encargada del estudio de la moción encaminada a crear una Unión Monetaria Internacional Americana, la redacción del informe que sobre dicha moción debía ser enviado a la asamblea plenaria”.

“En ese informe analizó Martí las razones que, por el momento al menos, se oponían a la creación de una moneda internacional, y señaló la conveniencia de que se reuniese en Europa una Conferencia Monetaria Universal, con asistencia de los países americanos.

De esta manera descartó Martí el plan de crear una unidad monetaria internacional entre las naciones de América.  En todo caso, una moneda internacional sólo podría tener curso internacional por acuerdo de todas las potencias, una vez que éstas aceptaran la base del  monometalismo o la del bimetalismo que esté llamado a servirle de garantía, y para ello era necesario convocar a las naciones de otros continentes”.

El autor es escritor, ingeniero, miembro de la Academia Dominicana de la Historia y de la Cátedra “José Martí” en la UASD.

Hostos en Emilio Rodríguez Demoriza

sábado, 14 de enero de 2012

Por Jesús Méndez Jiminián

“Es preciso ver ciertas cosas admirables de la naturaleza para creer en su existencia”.
~ Eugenio María de Hostos (1839-1903)



Posiblemente, al concluir esta primera década del siglo XXI como sentenciara el destacado intelectual puertorriqueño Antonio S. Pedreira, Eugenio María de Hostos sea todavía hoy “un hombre que todos conocen y nadie ha leído”.

Y todo esto, pese a la gran suerte que hemos tenido de que dos grandes figuras de la intelectualidad y la cultura dominicana y universal como Emilio Rodríguez Demorizi y Juan Bosch, hayan dedicado largas horas de existencia, para dar a conocer la vida y obra de este gigante de la educación y del patriotismo antillano.

Las ideas educativas, patrióticas, políticas y éticas de Eugenio María de Hostos, hoy día cobran más vigencia que nunca. Sus aportes innegables en estos campos están ahí. No han podido ser derribados, pese a los “mandarriazos” que sus enemigos, incluidos los de su fe religiosa le han dado a su colosal trabajo educativo e intelectual. ¡Se han mantenido incólumes por más de un siglo!

¿Qué hace falta hoy día para verdaderamente echar a andar las ideas de Hostos en el país? Pues, hace falta entre otras cosas valor, voluntad política, y sobre todo, deshacernos de es a venda de ignorancia y de imposición a que nos someten quienes desde el poder no conocen, o se hacen no conocer tal vez, el verdadero alcance de los postulados hostonianos en sus distintas vertiente. Pero también, hace falta, en lo particular, hurgar en las páginas donde está plasmado el pensamiento hostoniano en toda su dimensión.


Y como señalé al inicio, uno de los verdaderos prohombres dominicanos en dar a conocer la importante obra de Hostos, sobre todo en Santo Domingo, fue don Emilio Rodríguez Demorizi. Esa titánica e invaluable labor de Rodríguez Demorizi a lo largo de varios años tuvo verdadero alcance en todo el país y el resto del continente.

La selección de “Páginas Dominicanas” del Maestro vienen como una compilación del trabajo incansable, desplegado por Rodríguez Demorizi entre los años 1939 y 1942, lo mismo que los dos volúmenes de “Hostos en Santo Domingo”.

Estas dos importantes compilaciones, reitero, realizadas por Rodríguez Demorizi sobre publicaciones del Maestro, posteriormente dieron lugar, varios años después, en 1956 específicamente, a que el diario El Caribe promoviera una encuesta, “aunque viciada”, sobre la influencia de Hostos en la vida dominicana, entre otros aspectos.

Eugenio María de Hostos y Bonilla (11 de enero, 1839 -11 de agosto, 1903) llega por primera vez a la República Dominicana, y lo hace por Puerto Plata, el 30 de mayo de 1875 a bordo del vapor americano Tybee. Procedía de Nueva York. Ya entre 1863 y ese año en que arriba al país, había estado en Madrid, Barcelona, París, New York, Cartagena, Panamá, Callao (Perú), Lima, Valparaíso, Santiago de Chile, y muchísimos lugares más de la patria de Bernardo O´Higgins, y que liberó José de San Martín.

En sus “Notas de viajero en Puerto Plata”, y que aparecen en “Páginas Dominicanas”, escribiría luego Hostos al divisar en las primeras horas de aquel día tierra dominicana, lo siguiente: “En el límite oriental del firmamento estaba el sol (…) El sol era el que ilumina las Antillas: la Antilla que iluminaba era Quisqueya”. Tierra de sus antepasados, pues, produjo como él mismo dijera “a los Bonilla”.

Pero, como dato curioso debemos apuntar aquí, que ya antes, es decir, durante su estancia en Nueva York (31 de octubre de 1869 - 4 de octubre de 1870), Hostos, había publicado en la prensa de esa urbe una serie de artículos dedicados a la República Dominicana. Aparecerían luego, también en Nueva York, el 15 de marzo de 1875, en las páginas del Nuevo Mundo y la América Ilustrada. 
Pocos días después de estar en nuestro país, Hostos, daría a conocer su visión educativa y antillanista a través de las páginas periodísticas de “Las Dos Antillas”; y luego, a través de otros medios fundados y dirigidos por él, de corta duración, como “Las Tres Antillas” (julio de 1875), y “Los Antillanos” aparecido el 12 de agosto y desaparecido el 4 de noviembre de 1875.
Aquellos inicios difíciles y tortuosos de Hostos aquí y sus años de permanencia luego, de tantos azares y vicisitudes en la vida política del país, y donde el Maestro vivió asediado, perseguido, calumniado, vejado y hasta humillado por el autoritarismo retrógrado, ciego y desalmado de quienes detentaron, casi sin excepciones algunas, el poder político, los resumiría don Emilio Rodríguez Demorizi con estas palabras:

Cuando, en 1875, llega por primera vez a la República, pronto ha de entregarse a la angustiosa defensa de los emigrados cubanos y puertorriqueños de Puerto Plata, lo que le arrastra a mezclarse en la llamada Evolución de enero de 1876, que produjo la caída del Presidente González. Y no bien acaba de iniciarse en el magisterio, cuando la certera previsión de una nueva revuelta le induce a dejar el país. Retorna en 1879, y no tarda en presenciar la revolución que derrocó al Presidente Guillermo. Durante la Presidencia de Meriño, de 1880 a 1882, en los primeros tiempos de la Normal, tampoco hay paz, sino a costa de lamentables fusilamientos. Nueva Revolución. Meriño recurre a la dictadura como triste remedio a males peores; dicta el funesto decreto de San Fernando; combate (Meriño, n. de j.m.j.) la frustrada expedición militar de Cesáreo Guillermo, que termina en cadalsos y precipitaciones. En el período presidencial de Woss y Gil de 1884 a 1886, hay dos revoluciones. Al año siguiente se entronizaba la férrea y larga dictadura de Ulises Heureaux y poco antes de ausentarse (Hostos, n. de j.m.j.) para Chile, en 1888, había otra revolución que, como siempre, terminaba con regueros de sangre, descrédito y miseria”.


Así concluye el siglo XIX en la vida política del país, donde Eugenio María de Hostos, pese a todas estas vicisitudes, calamidades y revueltas políticas, contra viento y marea, echa a andar su colosal andamiaje educativo, ético y moral, así como su brillante proyecto político de la unidad antillana, como un “ministro sin portafolio”.
Al referirse a la “ingente obra de Hostos en Santo Domingo”, don Emilio Rodríguez Demorizi en “Hostos en nuestro pasado y nuestro porvenir” apunta con mucha certeza y con una extraordinaria vigencia actual, lo siguiente:

De Hostos debe afirmarse que no ha terminado aún su obra en Santo Domingo, en las Antillas, en el Continente. Su palabra rediviva, por tantos años apagada y dispersa, descenderá otra vez desde su alta cátedra en busca de conciencias. Todavía puede aprovecharse la voz del Sabio. Todavía quedan muchas cosas que él quiso que se hicieran. Todavía la conciencia dominicana no es lo que él quiso que fuese: luz de verdad, de bien y de progreso. En realidad, su vasta empresa, iniciada en tiempos de oscurantismo, y rota aquí por el destierro y luego por la muerte, no deberá aceptarse sino como un punto de partida, desde el cual urge reemprender la jornada hacia el objetivo señalado por él: civilización o muerte”.

Y más adelante anota Rodríguez Demorizi, señalando la clara aspiración política que quiso Hostos de Santo Domingo y de nuestros pueblos, lo siguiente:

Y en esa larga senda que los inertes, los apáticos, los retrasados, los malévolos y egoístas convierten en viacrucis, el Maestro será creciente y poderosa luz, diáfano abrevadero de doctrinas en que ha de fortalecerse el civismo dominicano; sementera de enseñanzas morales para dignificar la educación y forjar ´hombres de razón y de conciencia´; luz, también, que ha de encenderse de nuevo para ser guía de esa inaudita utopía de ayer y de hoy, que será, quizás en no lejanos días, la más alta aspiración política ´que conciencia y razón, deber y verdad, señalan como objetivo final de nuestra vida´ en los pueblos del Caribe: La Confederación de las Antillas. "

El Maestro quería que Santo Domingo- continúa diciendo Rodríguez Demorizi – fuese “la nación generatriz de la gran nacionalidad antillana”. En ella, Santo Domingo tendría el sitial glorioso señalado por el Apóstol. Entonces, en las nuevas islas helénicas, en las islas fraternas, junto a los padres de las pequeñas patrias se alzarían las altas figuras de los padres de la Patria Mayor: Hostos, Betances, Martí, Máximo Gomez, Luperón"; ; y agregamos nosotros: Duarte, Bosch, Manolo Tavárez y Francis Caamaño.

Pero, mientras seamos ayer y hoy indignos hijos de la Patria; mientras pisoteemos el pensamiento y los ideales de nuestros prohombres; mientras desde las alturas del poder nos burlemos del pueblo negándole a nuestros hijos la educación que se merecen (el 4% según la Constitución vigente); mientras los corruptos sigan haciendo de las suyas desde el poder y aquí no pasa nada, entonces estaremos pisoteando no sólo a Hostos y sus paradigmáticas ideas, sino que estamos trillando el indecoroso camino para disolver la Nación que tanto luto, dolor, sangre, lágrimas y sacrificios ha costado construir a nuestros héroes y mártires.

Estoy seguro de que más temprano que tarde “en la tierra que sirve de amorosa sepultura” al Maestro, habrá pronto de iluminar el sol de la verdad y de la justicia. Este nuevo natalicio de Eugenio María de Hostos y Bonilla, debe servirnos a todos los dominicanos, sin excepción, para tomar conciencia de la Patria que realmente queremos construir y hacer prosperar, basada en los ideales del Maestro y de nuestros verdaderos líderes, y levantar así la bandera de lucha y sacrificio que él enarboló con dignidad y gallardía durante toda su vida. Sólo así seremos más dominicanos y dominicanas. He dicho.

El autor es escritor, ingeniero, miembro de la Academia Dominicana de la Historia y de la Cátedra “José Martí” en la UASD.

La Presencia Germánica en Puerto Rico

domingo, 3 de abril de 2011

A continuación les presentamos la primera parte de un ensayo escrito por la renombrada historiadora puertorriqueña Dra. Haydee Reichard de Cancio y que hemos reproducido con la autorización expresa de revistaholapr.com

LA PRESENCIA GERMÁNICA EN PUERTO RICO : PARTE I


Por Haydee Reichard de Cancio PhD


Desde 1788, cuando se promulgó la Ley de Comercio Libre,comienza. una inmigración de peninsulares a Puerto Rico. Años más tarde, bajo la Cédula de Gracia de 1815, la Corona permite la entrada de extranjeros al país, hijos de naciones amigas de España y que profesaran la Fe Católica. La Metrópolis quería mejorar la precaria condición en que se encontraba la Isla y deseaba implantar una política económica más dinámica aumentando la población y por ende la economía. La inmigración de extranjeros provenientes, entre otros, de Alemania, Francia, Italia, Curazao, San Thomas e Inglaterra ayudó grandemente al progreso de la Isla.

¿Qué hizo venir a tantos extranjeros a la Isla? La Cédula de Gracia de 1815 ofrecía un sinnúmero de incentivos a los recién llegados para comenzar una nueva vida. Muchos de los inmigrantes ya tenían alguna relación con el país por haber establecido relaciones comerciales a través de las islas de San Thomas y Curazao. Otros, procedentes de Santo Domingo, Haití y Louisiana conocían del manejo, cultivo y producción del azúcar, melado y café. El profesor Francisco A. Scarano describe a los extranjeros: “Estos inmigrantes combinaban intereses mercantiles con sus negocios azucareros o, más comúnmente durante los primeros tiempos, actuando como consignatarios, factores o intermediarios de los comerciantes poderosos de San Thomas, Estados Unidos o Europa... Los negocios mercantiles constituían una magnífica fuente de capitales de inversión agraria”. Los alemanes, según la profesora Helen Santiago, pagaban tarifas sumamente altas al gobierno inglés por los productos del trópico como el café, azúcar y el tabaco. Con el establecimiento de líneas trasatlánticas de vapores los alemanes deciden comerciar directamente con la Isla y dejan de utilizar el puerto de San Thomas.

Es bueno señalar, que tan temprano como en el año 1766, el gobierno del rey Federico de Prusia solicitó del Rey Carlos III, el establecer en Sur América o particularmente en la Isla de Puerto Rico una colonia de seis mil alemanes. Años más tarde, en 1874, el periódico norteamericano The Freeman's Journal publicaba la noticia que el gobierno español, presidido por el Duque de la Torre, proyectaba ceder la Isla a la Alemania del Gran Canciller Otto Von Bismarck, “por vía de compensación por los servicios que éste había suministrado para yugular la insurrección carlista. (Cruz Monclova) En la Isla la noticia causó grandes revuelos aunque el proyecto quedó frustrado.

En 1885, cuando el emperador alemán Guillermo I se apoderó de las Islas Carolinas, el pueblo puertorriqueño se puso en pie de alerta y condenaba la acción germánica. El Boletín Mercantil en sus ediciones #105 y 120 leía: “En esta Isla podrá haber separatistas, podrá haber anexionistas amigos del Norte, pero de seguro que no existe en ellas ni un solo germanista. Si Prusia tratara de ponernos en la alternativa de perder nuestra nacionalidad o nuestros hogares, todos los que podemos manejar un fusil nos opondríamos, con las armas en mano, a la prusificación de la tierra borinqueña”.

Señala la profesora Ursula Acosta que la inmigración germánica a Puerto Rico comienza desde fines del siglo XVIII y principios del siglo XIX y proviene parcialmente “de la isla holandesa de Curazao y de las provincias de Austria que hoy pertenecen a Yugoslavia”. Ésta se efectuó mayormente en las poblaciones costeras de Fajardo, Arroyo, Ponce, Cabo Rojo, Mayagüez y Aguadilla. Pronto aparece en esas ciudades un auge económico debido a las compañías mercantiles que se iban estableciendo en sus cercanías. Pero no todos los inmigrantes alemanes eran propietarios de almacenes comerciales. Muchos eran intérpretes, agricultores, agentes consulares, profesores, dependientes, empleados de comercio, contables, ebanistas, carpinteros y desempeñaban otros oficios más. Añade la profesora Ursula Acosta: “No son pobres emigrantes que salen de Europa en busca de una mejor vida en América. Al contrario, al parecer muchos de ellos eran hijos de comerciantes alemanes del norte del país (Hamburgo, Bremen, Lübeck) que representaban en el Caribe los negocios de sus familias... la preparación de estos inmigrantes estaba muy por encima de la preparación del pueblo”.

Tal es el caso de la familia Overmann en Puerto Rico. Se asegura que el señor Ferdinand Overmann, natural de Hamburgo, desde 1815 mantenía relaciones comerciales con la isla de San Thomas. Luego se domicilia en la Isla trayendo consigo 20,000 pesos y esclavos de su propiedad. Compra la hacienda La Constancia y se asocia con el alemán Wilhelm (Guillermo) Voigt. Años más tarde, ya rico, se retira a Francia. Es seguido por Ernest W. Overmann quien forma un establecimiento comercial en la ciudad de Ponce en sociedad con Flavius Dede. Ernest es seguido por otro miembro de esta familia, llamado Christian Frederick Overmann quien llega a la Isla acompañado de su esposa Henrietta Lind. La pareja adquiere una hacienda de 800 cuerdas en Guayama, la que llaman Henrietta. Al morir Overmann, su viuda y herederos venden a Christián E. Lind, hermano de Henrietta, quien aumenta el capital con la adquisición de la hacienda La Concordia y establece una casa comercial. Para 1850, Lind tiene que hipotecar sus propiedades, una parte a nombre de George Boom, de Lübeck, Alemania, y otra parte, sus fincas, a favor de Aldecoa Hermanos.

Encontramos que muchos de estos alemanes se unen en el trabajo, en un espíritu de solidaridad. Así lo demuestran firmas comerciales como Fritze & Lundt, Sanders & Philippi, Hermanos Müllenhoff & Korber, A. H. Bull & Cía. y muchas otras. Además, los contables, tenedores de libros y técnicos de estos comercios eran en su mayoría germánicos. Otros no sólo adelantaban sus capitales uniéndose en matrimonios a hijas de hacendados o comerciantes de raíces españolas, sino que formaban sociedades con ellos. También las sociedades entre europeos eran frecuentes. En el puerto de Arroyo se estableció la mercantil Hartmann & McCormick. La factoría central Providencia en Patillas era propiedad de la Sucesión A.J. Alcaide, McCormick, Verges y Riefkohl.

¿Cómo adquirirían parte de las riquezas las casas o establecimientos de comercio en el siglo XIX? Aunque el agricultor era dueño de sus tierras no tenía dinero en efectivo. Por esa razón tenía que coger a crédito los víveres y hacer otros gastos en espera de que la cosecha o zafra le produjera para pagar la deuda. Según ésta crecía, se veían en la obligación de vender sus cuerditas, ganado y hasta esclavos. En muchas ocasiones perdieron parte o todo a comerciantes. Un ejemplo es el caso del agricultor italiano Domingo Morando, domiciliado en Ponce para 1821, quien tiene que vender a la casa comercial Overmann y Voigt una finca de 27 cuerdas para saldar una cuenta con el señor Gillo de San Thomas. En 1821 la casa comercial Overmann adquiere un esclavo de propiedad de Angel Sierra, al éste no poder pagar una letra de 400 pesos, ni los prestatarios aceptar 200 pesos de pronto, para luego que pasara la cosecha pagarles el resto de la deuda.

Mientras el puerto de San Juan se convirtió en el gran puerto de importación, los puertos de Arecibo, Cabo Rojo, Arroyo, Mayagüez, Aguadilla y sobre todo el de Ponce se convirtieron en los principales puertos de exportación. El profesor Francisco Scarano revela que para 1827 de las ocho haciendas más grandes de la ciudad de Ponce, tres pertenecían a germánicos. Menciona los apellidos Overmann, Voigt, Wedstein y Oppenheimer.

Nuestro primer Comisionado Residente en Washington (l900-1904) y Diputado a Cortes en l898 Federico Degetau y González fue también de origen alemán. Su padre Mathias Degetau, hijo de una familia acaudalada de Hamburgo se estableció en Ponce donde dirigió los negocios bancarios de la Casa Overman y Dede, de la cual su padre Otto George Christian Degetau era socio. En l851 casó con María Consolación González, hija de una distinguida familia de San Juan. Su hijo Federico viajó mucho por Europa e hizo sus estudios de jurisprudencia con honores en España. Fue incorporado a la Academia de Jurisprudencia y Legislación era miembro de la Societé Francaise pour l'Arbitrage entre Nations de la Liga International para la abolición de la pena de muerte.

Alrededor de l860 se establece en la Cuidad Señorial, el comerciante George Friedrich Wiechers, natural de Hamburgo. En l865 Wiechers es nombrado Cónsul de Prusia. Con su esposa, Isabel Pieretti Marsaud, de origen corso, procrea cinco hijos. El más joven de ellos, Alfredo Braulio Wiechers, nacido en l881 en Ponce cursa estudios de arquitectura en Francia y España y al regresar se destaca por el diseño de sus bellas obras de arquitecturas que hoy en día embellecen el centro de Ponce.

























En l890 llegaron los hermanos Hermann y Johann Albert Wirsching Pottharst, originarios de Bremen, a la Perla del Sur. Hermann Wirshing se casa con la hija de don Juan E. Serrallés, Julia, a quien conoció en Nueva York. Siendo un prestigioso ingeniero mecánico comienza a trabajar en la Central Merceditas y siendo un hombre laborioso y de iniciativas introduce diversas reformas en dicho negocio. Una de sus nietas, doña Lila Mayoral Wirshing fue Primera Dama de Puerto Rico durante los tres cuatrenios que su esposo, el Lic. Rafael Hernández Colón fue Gobernador de Puerto Rico. JohannAlbert o John Wirshing Pottharst (mejor conocido como Johnny el Alemán) se mudó a San juan donde se casó con Victoria Lagalde Steinacher. El fundó su propio negocio de ferretería. Su único nieto, Hernán José Wirshing es en la actualidad el Chief US Marshall de Puerto Rico.

Es curioso que mientras los alemanes que se establecen en Ponce se dedican a la agricultura, banca y el comercio, los que residen en la zona de San Germán, según datos suministrados en el Catálogo de Extranjeros, de la profesora Cifre de Loubriel, son trabajadores diestros, que tienen algún oficio. Entre otros están Juan Carres y Wilhelm (Guillermo) Franke (carpinteros), Franz Nitsche (zapatero), Otto Schimk (maquinista). No encontramos evidencia de grandes comerciantes ni agricultores germánicos en la ciudad de las Lomas. Lo atribuimos a que aquí residía la elite criolla, siendo ésta una sociedad cerrada donde ciertas familias controlaban las tierras y el comercio. No obstante para 1939 se domicilia en esta ciudad el doctor Fritz Fromm. Trabaja como profesor en el Instituto Politécnico, lo acompaña su esposa Ilse Auguste Elisa Pflaum.

Los inmigrantes germánicos de la zona sur-este tienden a dedicarse a la agricultura. Brake Riefkohl es agricultor y propietario en el pueblo de Maunabo y agente consular de Alemania en Arroyo. Karl (Carlos) Piterson, súbdito alemán, se establece como agricultor en Arroyo. En el pueblo de Santa Isabel se domicilia el agricultor Georg (Jorge) Lassen. También se evidencian algunos inmigrantes dedicados al comercio como los señores Hartmann y Ernst (Ernesto) Riefkohl en Arroyo. La profesora Ursula Acosta a través de su instructivo ensayo sobre la inmigración germánica en Cabo Rojo nos señala la procedencia de algunos de los inmigrantes. Entre ellos se encuentran la acaudalada propietaria Cornelia Bey; el padre del pirata Cofresí, Francisco Von Kupferschein y un tal Wilhelm Spieker. Apunta la profesora Acosta: “el nivel educativo de estos inmigrantes debe haber sido relativamente alto... Muchos miembros de estas familias se conviertan en acomodados hacendados, otros en exitosos comerciantes...”


En la zona portuaria de Mayagüez, por ser ésta la tercera en importancia para la exportación se domicilió el mayor número de alemanes. Entre las casas comerciales de esa localidad se encuentra Kramer &Cía. En ella trabajaba el alemán Heirich Karl Fritze, quien en julio de l898 durante la Guerra Hispanoamericana era Cónsul de Alemania, y en unión a los cónsules de Inglaterra y Holanda intervinieron en la salida de las tropas españolas de Ponce hacia Abonito y la entrada pacífica de las tropas norteamericanas a la ciudad de Ponce. Esta acción diplomática evitó un derramamiento de sangre de mayores consecuencias.

Otro de los reconocidos comerciantes lo fué Schulze de Bremen. Este señor invitó a su amigo Friedrich Phillipi, también de Bremen, de venir a Mayagüez como socio de sus empresas que desde entonces se llamó Schulze & Cía. Friedrich Phillipi aparte de manejar su negocio era banquero y Vice Cónsul de Alemania. El negocio le fue tan bien que hizo venir primero a su hermano menor Hermann. Pero este murió a pocos años de llegar a la Isla. En 1889 Fritz, Vicecónsul de Alemania animó a su sobrino Otto Karl Philippi a que se viniera a Puerto Rico a trabajar con el . En l891 Otto Philippi contrajo matrimonio con Paula Bages Quiñones y procrearon cinco hijos. Al poco tiempo la Firma Fritz &Schulze quebró debido a los temporales. En l898 el Sr. Philippi fundó con George Sanders la compañía Sanders Philippi &Cía. en Aguadilla. Años más tarde el Sr. Philippi se dedicó a la extracción de guano de la isla de la Mona y su exportación a Europa para fines de fertilizantes. Otros comerciantes alemanes en la zona fueron: el comisionista T. Schröder, la casa mercantil Fritze, Lundt & Cía., los comerciantes Eduard (Eduardo) Lameyer, Leopold Krug Vice Cónsul de la Confederación de la Alemania del Norte desde l869; E. A. Hohl, C. G. Hoffzenlinger del Consulado de Hamburg y Bremen en Mayagüez; Máximino Heise y Karl (Carlos) Degener. También se estableció en la Sultana del Oeste el empresario Jacobo de Castro, hijo de padre alemán y madre antillana. Este joven fue uno de los comerciantes más prósperos de la zona siendo dueño de haciendas y terrenos en la capital y en Mayagüez. Por ser mulato, jabao, nunca pudo frecuentar en el Casino Español ni ser miembro del ayuntamiento, aún cuando tenía riqueza, educación y magníficos modales. Podemos encontrar información adicional sobre este comerciante en los escritos del profesor Ricardo Camuñas.

La capital se mantuvo como el gran puerto importador, controlado mayormente por peninsulares. Los barcos que arribaban eran en su mayoría de matrícula española. Sin embargo, encontramos algunos datos de germánicos que se establecieron aquí. Para 1832 el profesor Johann (Juan) Kifenhover, natural de Alemania, funda una escuela en San Juan. En una rama diferente del comercio Moritz (Mauricio Meyer Sunz). Domiciliado con residencia en la capital, se dedica a la joyería. Para el año 1848, Gustin, retratista de daguerrotipo, se establece en el Viejo San Juan. Para 1885 es nombrado para el cargo de Cónsul de Alemania en Puerto Rico el comerciante Ludwig Duplace. Rudólph Elvers, comerciante comisionista, en l868 es designado Cónsul de Prusia en Puerto Rico. En l880, Adolfo Rauschenplar, natural de Hamburgo llega a San Juan y se dedica al negocio de exportación de mieles de la caña de azúcar. Fue nombrado Cónsul de Alemania en Puerto Rico a principios del siglo pasado. La Familia Rauschenplat tenía su residencia en al Ave. Ashford (antes Nereidas). Todavía existe esta bella casa de dos pisos. En las últimas décadas la residencia ha sido modificada y utilizada por la cadena de restaurantes “Chart House”. Entre las sociedades mercantiles alemanas en la capital estaban la de los Hermanos Müllenhoff & Korber, Fritze, Lundt & Cía., Mas Mecer & Cía.., Federasen Willenk & Cía..; agentes de compañías de vapores eran los Behn Brothers, Bull Insular Lines y Hamburg-América Line.

Johannes Paul A. Tischer, oriundo y residente de Hamburgo, era dueño de un negocio de importación y exportación y dueño de una línea de barcos de vapores, los cuales frecuentaban los puertos del Caribe y los Estados Unidos. Al principio del siglo pasado él envía a sus dos hijos Walter y Otto Tischer a Puerto Rico con el fin de establecer un nuevo negocio de la familia en San Juan, importando mercancía fina de Alemania. Walter Tischer se casó en l915 con Carmen Vázquez Díaz, hija del escritor puertorriqueño Manuel Vargas Alayón. La pareja Tischer jugaron un papel muy importante en el desarrollo del ballet en Puerto Rico. El negocio todavía existe bajo el nombre “Tischer&Co. Inc.

En 1885 llega a la Isla, Johann Diedrich Stubbe, nacido en Bremen, para trabajar en la Central Los Caños de Arecibo propiedad de la empresa de Bremen Sucs. E. Pavenstedt. Luego de dos años se muda al la Capital donde maneja una empresa de textiles. Luego, en l910 le sigue uno de sus hermanos menores, Friedrich Stubbe, a Puerto Rico y para l916 establecen su propio negocio “General Farm Equipment Cía.” J.D. &F. Stubbe. Además tienen una fábrica de abono y la finca “Miramontes” en Cidra donde sembraron caña, tabaco y cítricos. Estos dos hermanos alemanes contrajeron matrimonio con dos hermanas, hijas del Alcalde de Bayamón , don José Cestero Umpierre. Johann se casa con Estela en l900 y Federico con Delia Cestero en l912. Cabe mencionar que Johann Stubbe escribió un interesante diario sobre los acontecimientos históricos de los años de l898 y 1900 cuando las tropas norteamericanas invadieron a San Juan. El diario, escrito en alemán y letra gótica, está en posesión de su hija, doña Augusta Victoria “Tuttti” Stubbe Besosa.

En la ciudad de Arecibo se encuentra Edward Roehrs,nieto de Julius Wilh. Carl Roehrs natural de Hamburgo, quien en l864 embarcó para New Jersey a trabajar con Michel Lienau como horticultor en una finca. Edward Roehs ha seguido la tradición familiar con su finca de plantas exóticas que conocida en todo Puerto Rico.

El profesor Herman Reichard Esteves describe la presencia alemana en Aguadilla. “Después de los catalanes, fueron los alemanes quienes más contribuyeron al florecimiento de la economía Aguadillana. Fundaron varias empresas mercantiles e industriales, de las cuales aún subsiste la de la familia Sanders. Fue la primera la de Schröder era socio gestor en Aguadilla; Koppisch y Reichard, en la sucursal de Mayagüez; y Schomburg en la de Arecibo”. Le siguieron los comercios de los señores Robert Schnabel, H. Kuster, Ernst (Ernesto) Lienau, B. Muller, J.W. Bultmann, H. Ganslandt, Karl Klaus Lundt y Georg (Jorge) Sanders.

Sobre los Apellidos Hispanos de Origen Judío Sefardita

miércoles, 2 de febrero de 2011

Por Luis Armando Cordero

Los sefardíes son los descendientes de los judíos que vivieron en la Península Ibérica (España y Portugal) hasta 1492, y que están ligados a la cultura hispánica mediante la lengua y la tradición. La palabra “sefardí” es una derivativa de la palabra en hebreo ספרדים que significa España, “Sefarad”. Se dice que la palabra Sefarad significa Lejísimos. Ha quedado demostrado por la Historia, que el pueblo judío ya estaba en la Península Ibérica allá por el siglo 1º D.C., y que se extendió por toda España y Portugal. No se conoce la fecha exacta en que las primeras comunidades judías se instalaron en Hispania. En la Epístola a los romanos, Pablo de Tarso manifiesta su intención de ir a Hispania a predicar el evangelio (Romanos 15:24-28), lo cual podría ser un indicio de que existían entonces allí comunidades judías.

Algunas pruebas materiales de la presencia judía en la Península son dos inscripciones judías trilingües (hebreo, latín y griego) halladas en Tarragona. y en Tortosa, cuya datación varía según los autores entre los siglos II a. C. y VI d. C. Del siglo III data probablemente la inscripción sepulcral hallada en Abdera (actual Adra) de una niña judía, llamada Salomonula. En la isla de Ibiza se ha encontrado un ánfora con caracteres hebreos que data al menos del siglo I.

Se calcula que en la actualidad, la comunidad sefardí alcanza los dos millones de integrantes, la mayor parte de ellos residentes en Israel, Francia, Estados Unidos y Turquía. También a México y Sudamérica, principalmente a Argentina y Chile, llegaron judíos sefardíes que acompañaron a los conquistadores españoles y portugueses y así escaparon de las persecuciones en España.

Los judíos desarrollaron prósperas comunidades en la mayor parte de las ciudades españolas. Destacan las comunidades de las ciudades de Toledo, Burgos, Sevilla, Córdoba, Jaén, Ávila, Granada, León, Segovia, Soria y Calahorra. En la Corona de Aragón, las comunidades (o Calls) de Zaragoza, Gerona, Barcelona, Tarragona, Valencia, Vitoria y Palma de Mallorca se encuentran entre las más prominentes. Algunas poblaciones, como Lucena, Hervás, Ribadavia, Ocaña y Guadalajara, estaban habitadas principalmente por judíos. De hecho, Lucena estuvo habitada exclusivamente por judíos durante siglos en la Edad Media.

En Portugal, de donde muchas ilustres familias sefardíes son originarias, se desarrollaron comunidades activas en las ciudades de Lisboa, Évora, Beja y en la región de Trás-os-Montes.

Expulsión de los judíos de España

La Reconquista paulatina de la Península Ibérica por parte de los Reinos Cristianos propició, de nueva cuenta, un ambiente de tensión con relación a los judíos, que siguieron desarrollando la mayoría de las actividades financieras. La situación resultó muy provechosa, para algunas familias inclusive, ya que alcanzaron prestigio y favor a los ojos de los reyes cristianos, conservando sus antiguos privilegios. Es interesante recalcar el hecho de que la Corona de Aragón protegió a muchas familias hebreas durante los años de la Reconquista, mientras que numerosas familias nobles catalanas y aragonesas emparentaron con frecuencia con los judíos, con el fin de incrementar fortunas o condonar deudas con sus acreedores hebreos.

El proceso de la Reconquista implicaba la uniformidad religiosa para poder asegurar una verdadera unidad política y social. La unidad política, mediante el matrimonio de los Reyes Católicos, Fernando II de Aragón e Isabel I de Castilla, llevó a la solicitud del establecimiento en España del Tribunal del Santo Oficio, mejor conocido como la Inquisición. En el año de 1478, el Papa Sixto V aprobó su establecimiento en la Península Ibérica y en sus posesiones del Mediterráneo. Como primer Inquisidor General, se nombró al dominico Tomás de Torquemada, confesor personal de la reina de Castilla y hombre fundamental en la expulsión de los judíos de España.

Fuentes históricas citan la labor de convencimiento que Torquemada hizo al rey católico. El Inquisidor entró, durante una audiencia que sostenía Fernando de Aragón con los sefardíes, con un crucifijo en la mano y arrodillándose ante el rey pronunció: Judas Iscariote traicionó a Cristo por treinta denarios, y vosotros queréis ahora venderlo por treinta mil. Aquí está él, tomadlo y vendedlo. (Sevilla Sefardí, 2006)

Tras la toma de la ciudad de Granada, en manos del caudillo moro Boabdil, en 1492, se firma el Edicto de la Alhambra en el que se pide, o la conversión de los judíos españoles al cristianismo, o su salida definitiva del territorio en un plazo de tres meses. Famosa es la intervención de un judío ilustrísimo y de familia noble, tesorero personal de los Reyes Católicos, Don Isaac Abravanel, quien les solicitó la reconsideración de tal disposición. Los Reyes Católicos ofrecieron a Abravanel y a su familia garantías y protección. Sin embargo, salió junto con sus compatriotas al exilio. Abravanel se cuenta hoy entre los nombres de quienes gestionaron el apoyo financiero a la expedición de Cristóbal Colón.

Los sefardíes se repartieron entonces por varios países. Algunos se establecieron en el sur de Francia, en las ciudades de Bayona y San Juan de Luz. Otros fueron a Portugal primero, de donde no fueron expulsados, sino convertidos al cristianismo, a diferencia de los que habitaban en las coronas españolas, dirigiéndose una proporción de hebreos a países como Holanda y las ciudades hanseáticas del norte de Alemania, como Bremen o Hamburgo. Algunos más se esparcieron en los reinos moros de Marruecos o incluso Siria, mientras que una pequeña fracción de ellos se establecieron en países como Dinamarca, Suiza o Italia. Muchos sefardíes permanecieron en España bajo una supuesta apariencia cristiana (marranos) y posteriormente se trasladaron a algunas islas del Caribe o incluso a Brasil, Perú y México, donde muchos de ellos participaron en las campañas conquistadoras y expansionistas de España y Portugal.

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Significado de los Apellidos Judíos

Hay decenas de miles de apellidos judíos utilizando la combinación de colores, elementos de la naturaleza, oficios, ciudades y características físicas.

¿Cuántos apellidos judíos podemos reconocer con la raíz de las siguientes palabras?

Colores: Roit, Roth (rojo); Grun, Grien (verde); Wais, Weis (blanco); Schwartz, Swarty (negro); Gelb, Gel (amarillo).

Panoramas: Berg (montaña); Tal, Thal (valle); Wasser (agua); Feld (campo); Stein (piedra); Stern (estrella).

Metales: piedras preciosas y sustancias: Gold, Silver, Kupfer, Eisen, Diamant, Rubin, Perl, Glass, Wein (oro, plata, cobre, hierro, diamante, rubí, perla, vidrio, vino).

Vegetación: Baum, Boim (árbol); Blat (hoja); Blum (flor); Rose (rosa); Holz (madera).

Características físicas: Shein, Shen (lindo); Lang (alto); Gross, Grois (grande), Klein (pequeño).

Oficios: Beker (panadero); Schneider (sastre); Schreiber (escribiente); Singer (cantor).



Entre los apellidos de judíos españoles es fácil reconocer oficios, designados en árabe o en hebreo, como Amzalag, joyero; Saban, jabonero; Nagar, carpintero; Haddad, herrero; Hakim, médico; profesiones relacionadas con la sinagoga como Hazan, cantor; Melamed, maestro; Dayan, juez; y títulos honorables como Navon, sabio; Moreno, maestro nuestro y Gabay, oficial.

Es popular el apellido Peres, muchas veces escrito Pérez, con la terminación idiomática española. Pero no es apellido de origen español sino la palabra hebrea que designan los capítulos en que la Torah (los cinco libros de Moisés), se divide para su lectura semanal, a efectos de completar en todo el año la lectura de la Torah.

Listado de Apellidos Sefarditas

Esta es una compilación de varios listados de apellidos sefarditas (de España y Portugal) que proceden de listas de la Inquisición y de otras fuentes genealógicas oficiales, así como de documentación aportada por historiadores tanto judíos como españoles. Los citados aquí, fueron obtenidos de http://bethaderech.com que se ha dado a la tarea de investigar exhaustivamente con el fin de ayudar a los interesados en encontrar sus raíces judías. Es importante aclarar que el tener un apellido sefardita no siempre es garantía de tener sangre judía. Para una mayor información pueden consultar "Encontrando a nuestros padres" de Rottenberg, "Sangre Judía" de Pere Bonnin, El libro verde de Aragón, "La inquisición y los judíos en el nuevo mundo" de Seymour B. Liebman, así como en los archivos de la Magna Sociedad Histórica de Londres. Como las fuentes de investigación son tan extensas, nos tenemos que conformar con aquellas que nos sean más asequibles.

Está claro que sí existen apellidos típicamente sefarditas, que tienen un orígen directo del judaísmo, como lo son Levi, Cohen, Bar-Natán, Bar-David, Bar-Simón, Haim, Ben-Simón, Benjamín, Ben-Amir y muchos otros más.

También están los que sin tener un orígen hebreo o judío, sí están típicamente asociados a familias sefarditas. Hace falta dejar en claro que un buen número de los apellidos que aparecen en la lista, fueron adoptados por los judíos conversos, y no son propiamente apellidos de orígen sefardita.

A lado de los apellidos que mencionaremos ponemos la fuente de donde se ha obtenido la información.

* Con L señalamos la compilación de Harry Stein en LusaWeb, que reúne investigaciones de genealogía portuguesa sefardita, española sefardita.

* Con O citamos la fuente de Jeff Malka en OrthoHelp.Com lo que indica mezcla de judíos con otros fuera de Portugal y España.

* Con la T citamos la fuente de B. Nahman, un listado de las Familias del Reino de Toledo que salieron luego del decreto de expulsión de 1492, lo que indica que son 100% de ascendencia judía.

* Con la letra I citaremos el listado y la compilación completa del rabino Haim Levi, presidente de la IFMJ. Es decir que su apellido es reconocido de sangre y ascendencia judía.

Los apellidos aparecen desglosados en orden alfabetico en el siguiente enlace :

http://bethaderech.com/?s=Apellidos+Sefarditas%3A+Letra+a

Fuentes Internet :

http://bethaderech.com

http://www.sephardim.com

www.avotsefarad.net

www.tarbutsefarad.com

http://sefarad.rediris.es/

La Revolución Chilena del 91'

lunes, 6 de septiembre de 2010

La Guerra Civil de 1891 o la Revolución de 1891 fue un conflicto armado en Chile entre partidarios del Congreso Nacional contra los del Presidente de la República José Manuel Balmaceda.

Tras una serie de disputas entre el Poder Ejecutivo y el Legislativo, la discusión sobre el presupuesto del año 1891 finalmente generaría el estallido del conflicto interno. Mientras la mayoría del Ejército de Chile apoyó a Balmaceda, la Armada se unió a los congresistas. Desde Iquique los revolucionarios iniciaron, con apoyo británico, una serie de campañas con el fin de derrocar a Balmaceda, que estableció una férrea dictadura y opresión sobre sus opositores.

Tras la batalla de Concón y la batalla de Placilla, las fuerzas leales al presidente fueron derrotadas.Balmaceda entregó el poder a Manuel Baquedano el 28 de agosto, mientras las fuerzas revolucionarias entraban a Santiago, y se refugió en la legación argentina, suicidándose el 19 de septiembre de 1891, un día después de que expirara su período constitucional como Presidente.

La victoria de las fuerzas congresistas marcó un importante hito en la historia de Chile. La sociedad chilena enfrentó una gran división tras el conflicto bélico, que dejó miles de muertos. Las reformas a la Constitución de 1833 dieron fin a la llamada República Liberal y se inició el Régimen Parlamentario que imperaría en Chile hasta 1925.

Sus principales causas

• Conflicto Presidencialismo-Parlamentarismo: El mandatario gobernó interpretando la constitución como presidencialista, con lo que se ganó la oposición de los partidos políticos y el congreso nacional, que habían desarrollado una lectura parlamentarista de la carta fundamental. Ello le significó múltiples obstáculos a Balmaceda, por parte del parlamento, para poder cumplir sus propósitos.

• Proyecto Económico de Balmaceda: El presidente tenía la intención de aumentar la exportación del salitre, incrementando los ingresos fiscales, para así poder financiar el plan de obras públicas del gobierno. Pero los empresarios del salitre, parte de la oligarquía y el parlamento, querían exportar cantidades limitadas, para que no disminuyera su precio en el mercado internacional. Por lo que pasaron a formar parte de la oposición.

Respecto al salitre el Presidente José Manuel Balmaceda proponía loo siguiente:

1. Nacionalizarlo, pero no en el sentido que el estado lo explotara, ni de que se prohibiera hacerlo a los empresarios extranjeros ya dedicados ha ese producto o que quisiesen abordarlo en el futuro. Por “nacionalizar” entendía Balmaceda favorecer la entrada de particulares chilenos al negocio del salitre, vendiéndoles preferencialmente las mejores reservas del mineral todavía en poder del estado.

2. Expropiar y estatizar los ferrocarriles que llevaban el salitre a los puertos de embarques. El mayor de todos era el de Tarapacá, pertenecientes al poderoso John Thomas North, un ingles apodado el Rey del Salitre. Los ferrocarriles en juego habían sido tendidos previa una concesión del estado peruano que les daba el carácter de monopolio. Este privilegio, heredado y respetado por Chile, les permitía cobrar tarifas abusivas, pus no tenían ni podían tener competencia. ¿Dónde estaba la solución?. Según Balmaceda, en conservar el monopolio, pero traspasándolo al estado mediante la expropiación de los ferrocarriles salitreros. El estado era el único que, así, podría rebajar las tarifas desorbitadas

• Hegemonía oligárquica en peligro: Balmaceda nombró como ministros a jóvenes no pertenecientes a la oligarquía tradicional. Este grupo reaccionó al prever la posibilidad de disminuir su poder político y social, por lo que se opuso al presidente.

• Crecientes niveles de odio político: Los niveles de respeto debidos a las autoridades de gobierno y a los opositores, y que habían marcado la convivencia anterior, se vieron sobrepasados, por medio de la agresión de una prensa virulenta que llego a incluir en sus ataques a los familiares y a las vidas privadas de los hombres públicos.

• Conflicto con la Iglesia: Por la condición de liberal de Balmaceda, y su antiguo apoyo a la enajenación del poder eclesiástico sobre el estado, la oligarquía religiosa y conservadora se unió a la oposición.

• División de las fuerzas armadas: Para el desarrollo de la guerra fue fundamental la división de las fuerzas armadas, ya que sin este suceso, el bando de Balmaceda no habría podido oponer resistencia. El ejército, siguiendo su deber con el poder civil, apoyó al presidente, y la Armada, a la causa congresista.

Estallido del conflicto

Existieron diversas causas por las cuales se llego a la Guerra, pero la mayoría se remontan a las falencias que hubo en el gobierno de Balmaceda, por lo que a continuación explicamos su política gubernamental y fundamentos.

Durante el gobierno del presidente José Manuel Balmaceda, en 1890, y en medio de fuertes tensiones políticas que enfrentaron al ejecutivo con el parlamento, el Congreso Nacional se negó a aprobar las leyes periódicas que fijaban las fuerzas de mar y tierra así como la Ley de Presupuesto de gastos públicos.

El Presidente reaccionó declarando, en una Proclama pública del 7 de enero de 1891 que, debido a la situación de ingobernabilidad producida, se renovaban las mismas leyes sobre esa materia dictadas el año anterior.

Los partidos de la oposición respondieron con el Manifiesto de los Representantes del Congreso a bordo de la Escuadra, desconociendo las facultades del poder ejecutivo.

Balmaceda, el 11 de febrero de 1891, ordena la inmediata clausura del Congreso Nacional. Comenzaba así una guerra civil, que duraría seis meses y costaría la vida a más de 4,000 chilenos, en una población de algo más de dos millones y medio de habitantes.

Los congresistas contaron con el completo apoyo de la Marina, a cargo del capitán de navío Jorge Montt, también se le sumaron algunos oficiales del Ejército como Estanislao del Canto.

Por su parte, el Ejército regular, con sus cuatro divisiones de Coquimbo, Valparaíso, Santiago y Concepción, se mantuvo leal al presidente Balmaceda.

Apoyándose en la mayor parte de la Armada y parte importante del ejército, el Congreso confió el mando al capitán de navío Jorge Montt Álvarez el 6 de enero de 1891 para defender "la constitución y las leyes". Para que el movimiento de la armada no fuera considerado como un simple pronunciamiento, los marinos exigieron la presencia de los presidentes de ambas Cámaras, lo que hicieron de inmediato Ramón Barros Luco, presidente de la Cámara de Diputados, y Waldo Silva, vicepresidente del Senado. El 7 de enero, la escuadra se sublevó contando con los blindados Cochrane y Blanco Encalada, el crucero Esmeralda, la corbeta O´Higgins y la cañonera Magallanes.

Como la mayoría del Ejército se mantuvo en obediencia al Presidente, la escuadra se dirigió al norte, para tomar la rica zona salitrera, que sería la caja de fondos de la revolución y donde reclutaría soldados para formar un ejército con el cual enfrentarse al del gobierno. La zona era favorable a la conquista: el gobierno reprimió por las armas algunas huelgas producidas por la carestía del bloqueo de la escuadra; ciertos oficiales simpatizaban con la causa del Congreso; los dueños de las salitreras no miraban con buenos ojos la política comercial de Balmaceda ni el régimen dictatorial impuesto por éste, después de conocer el alzamiento. Allí se libraron las batallas de Zapiga, Dolores, Huara, Iquique, Pozo Almonte, Caldera y Calderilla.

En agosto, hacia el final de la contienda, las batallas se trasladaron a la zona central. La ciudad de Santiago tampoco se libró de vivir terribles y violentos acontecimientos. El predio de Carlos Walker Martínez —actualmente la comuna de La Florida— fue escenario de la sangrienta muerte de 84 jóvenes antibalmacedistas, conocida como la Masacre de Lo Cañas.

La Junta de Iquique

Desde el principio, los revolucionarios tuvieron en Santiago una junta secreta que dirigía la revolución desde tierra. Con la conquista del norte, el 12 de abril de 1891 organizaron la Junta de Gobierno de Iquique, compuesta por el Capitán de Navío Jorge Montt Álvarez, que la presidiría, Waldo Silva, Vicepresidente del Senado y Ramón Barros Luco, Presidente de la Cámara de Diputados como vocales, la que actuaría como órgano de gobierno, en reemplazo del Presidente de la República, con Enrique Valdés como secretario y asesorada por cuatro ministros: Interior y Obras Públicas, que se reservó para Manuel A. Matta ; Relaciones Exteriores y Justicia, Culto e Instrucción Pública, a cargo de Isidoro Errázuriz; Hacienda, a cargo de Joaquín Walker Martínez; Guerra y Marina, a cargo del Coronel Adolfo Holley.

Junto con el decreto de creación de la Junta, se dio a conocer públicamente, por primera vez, el acta de deposición de Balmaceda, documento ignorado por la mayoría de los congresistas.

Sus agentes en el extranjero, los financistas y banqueros Augusto Matte y Agustín Edwards Ross, lograron la compra de armas de los últimos modelos en Estados Unidos, superiores a las del ejército de Balmaceda, y pusieron trabas a la entrega de los cruceros "Presidente Pinto" y "Presidente Errázuriz" y el acorazado "Capitán Prat" que desde antes de la revolución se construían en Francia.

Batalla de Concón: 21 de agosto de 1891

Las tropas constitucionalistas desembarcaron en Quintero y atravesaron el Aconcagua el 20 y 21 de agosto en número de más de 9.000 combatientes, y enfrentando a los 7,000 hombres de Balmaceda, que eran comandados por los generales Orozimbo Barbosa y Alcérrega sobre las alturas de Concón. El ejército congresista, comandado por el coronel Estanislao Del Canto, con 9,200 efectivos divididos en 3 divisiones, llegó a la ribera norte del río Aconcagua, encontrándose con el ejército del gobierno, de 8.000 hombres, comandado por el general Orozimbo Barbosa, atrincherado en la ribera sur. Al iniciar los congresistas el cruce del río, protegidos por el cañoneo de la corbeta "O'Higgins" y el crucero "Esmeralda", las fuerzas del gobierno contraatacaron, dando comienzo a la batalla. La lucha fue sangrienta y duró más de 5 horas. Las fuerzas congresistas, tras un furioso combate, hicieron retroceder a los gobiernistas hacia las colinas de la ribera sur del Aconcagua, con grandes pérdidas para ambos bandos. El frente del ejército del gobierno cedió finalmente y sus restos se replegaron hacia Valparaíso en gran desorden, mientras las fuerzas revolucionarias recuperaron sus bajas y aumentaron sus efectivos con numerosos soldados gobiernistas que se pasaron a sus filas. Cayeron en poder de los vencedores toda la artillería, municiones, parque y miles de fusiles.

Posteriormente, el ejército congresista avanzó hacia Valparaíso, para tomar la ciudad, pero las fuerzas del gobierno, reforzadas con tropas provenientes del sur y que llegaron a Valparaíso por ferrocarril, les hicieron frente y se desplegaron en batalla en la actual ciudad de Viña del Mar, obligando a los congresistas a rodear Valparaíso por el Este. Las fuerzas de gobierno les salieron al paso, dando lugar a la Batalla de Placilla.


Viña del Mar: 23 de agosto de 1891

Después de la derrota de Concón, el día 22 entre las nueve y media de la noche y la una de la madrugada del día 23, las fuerzas gobiernistas, que se habían reforzado con tropas traídas de Concepción y de Santiago, tomaron posición en los cerros en forma de semicírculo, que corren en la ribera sur del estero Marga Marga y cierran el camino a Valparaíso. El ala izquierda quedó apoyada en el fuerte Callao (hoy Palacio Presidencial del cerro Castillo) y la derecha a la altura del actual barrio Chorrillos y El Salto. A pesar de los 8,000 hombres que había reunido el Gobierno, que podían representar un valor militar apreciable, sin embargo por su moral quebrantada después de la derrota de Concón y la falta de municiones, no constituían una barrera apreciable, que se opusiera a las fuerzas congresistas para la ocupación de Valparaíso. Los planes congresistas tenían previsto iniciar el ataque a las dos de la madrugada del día 23, pero debido a la distancia de 800 metros a campo descubierto que existía entre las posiciones gobiernistas y la línea de inicio del ataque congresista (aproximadamente lo que es la avenida 15 Norte, bajada de Santa Inés), se decidió suspenderlo. A pesar de lo anterior, se produjo un cañoneo entre la artillería gobiernista y la de los congresistas. Se sumaron a este cañoneo el blindado Cochrane, el crucero Esmeralda, Aconcagua y Cachapoal, que dispararon sobre el flanco izquierda de las fuerzas balmacedistas y el fuerte Callao, sin mayores consecuencias.


Batalla de Placilla: 28 de agosto de 1891

La Batalla de Placilla fue la última batalla de la Guerra Civil de 1891 fue librada en las afueras del puerto chileno de Valparaíso, el 28 de agosto de 1891. En ella se enfrentaron las fuerzas del ejército revolucionario congresista, de 11,000 hombres, al mando del coronel Estanislao del Canto, y las tropas leales al gobierno del presidente José Manuel Balmaceda, con 9,500 efectivos, al mando de los generales Orozimbo Barbosa y José Miguel Alcérreca.

Desarrollada después de la Batalla de Concón, en donde triunfaron las fuerzas congresistas, no habiendo podido atacar Viña del Mar por la buena posición de las fuerzas gobiernistas, marcharon al sur de Valparaíso con la intención de atacar la ciudad. Los gobiernistas al mando del general en jefe Orozimbo Barbosa, general José Miguel Alcérreca y coronel Daniel Garcia Videla, se desplegaron para hacerles frente.

El ejército congresista, al mando del general Estanislao del Canto y asesorado por el coronel Emilio Körner, y 11,000 hombres se encontraba a 8 kilómetros de las posiciones del gobierno. A las 6 de la mañana del 28 de agosto, el ejército constituyente avanzó por el camino del real de Valparaíso. A las 7:45 las baterías gobiernistas del coronel Exelquiel fuentes abrieron fuego, siendo respondido por la artillería revolucionaria. La infantería congresista compuestas por el batallón Constitución Nº1, Iquique Nº6 y Antofagasta Nº8 avanzó en formación de combate contra las fuerzas del gobierno. Este primer avance tuvo éxito, pero la llegada de refuerzos gobiernistas delos regimientos Arauco y Santiago los hizo retroceder. La batalla se extendió en todo el frente, pero muy pronto las fuerzas gobiernistas comenzaron a ceder por todos los frentes.

A las 10 de la mañana los cuerpos formados en el ala izquierda huían a Valparaíso en total desorden. Media hora después, el 2º de linea seguía resistiendo en el centro, pero ya con el 70% de su efectivos perdidos. Solo la carga de caballería termino con la resistencia del ala derecha. A las 15 horas ya había terminado toda resistencia.

Esta batalla fue la más sangrienta de la Guerra Civil,en la cual murieron heroicos jefes, oficiales y soldados que se habían distinguido por su valentía durante la Guerra del Pacífico, como asimismo destacados personajes de la vida pública de la nación. La victoria de las fuerzas congresistas fue aplastante y decisiva. La derrota del gobierno de Balmaceda fue completa y definitiva.

El 30 de agosto ingresan las fuerzas del Congreso a Santiago

El capítulo final se da el 19 de septiembre, en la embajada argentina, con el suicidio de José Manuel Balmaceda, en la fecha correspondiente al día posterior a la del fin de su mandato presidencial.

Se calcula que en la guerra civil aproximadamente 4,000 personas murieron de una población de dos millones y medio de habitantes.

Tras la victoria sobre las fuerzas de Balmaceda, asume el control la Junta de Gobierno de Iquique el 31 de agosto de 1891, que fue trasladada a Santiago. Esta dio lugar a una nueva Junta el 3 de septiembre que convocó a elecciones de senadores, diputados, municipales y electores de presidente, con arreglo a la ley electoral de 1890. Repuso en sus cargos a los cargos del Poder Judicial destituido por la "dictadura" de Balmaceda, dio de baja a los miembros de las fuerzas armadas que habían servido al régimen caído y reorganizó a los empleados civiles del mismo.

El Almirante Jorge Montt asume la presidencia el 26 de diciembre, después de la elecciones de octubre

La guerra en Chile concitó gran atención en el resto del mundo, convirtiéndose en un foco de atención para la prensa internacional. Los Estados Unidos apoyaban abiertamente a Balmaceda, mientras Gran Bretaña, no ocultaba sus preferencias por el partido de los revolucionarios.

El conflicto de 1891 fue un acontecimiento que involucró a todo el tejido social, generando consecuencias de orden político, económico, social y cultural. Diversos autores han entregado sus interpretaciones acerca de esta guerra.

Algunos han visto en la personalidad autoritaria de Balmaceda, el origen de todo el conflicto; otros lo describen como una división interna de la clase gobernante; y otros, más allá de estas causas políticas o psicológicas, han buscado explicar este conflicto a partir de la pugna de intereses económicos entre una elite más tradicional, acostumbrada a detentar el poder total; y una nueva oligarquía emergente, más moderna, que junto con Balmaceda buscaba sentar las bases de un Estado moderno.

Eventos posteriores

La derrota del Presidente significó el inicio de un período en la Historia de Chile conocido como el pseudoparlamentarismo o cuasiparlamentarismo, que se extendió entre 1891 y 1925, en el cual los Presidentes de la República estuvieron fuertemente controlados por el Congreso, el que debía aprobar a su gabinete de ministros.

Se aprueban leyes de amnistía en diciembre de 1891 (que favorece a personal subalterno de las fuerzas armadas), febrero de 1893 (oficiales superiores), agosto de 1893 (a las víctimas de la Masacre de Lo Cañas, no a sus involucrados), agosto de 1893 (que cubre ambos bandos), diciembre de 1895 (pensiones para el personal de la administración pública que fue expulsado de su puesto).

Los partidarios de Balmaceda fundaron el Partido Liberal Democrático, conocido como el partido balmacedista. Su objetivo era cumplir el programa económico de Balmaceda y reformar la constitución para volver al presidencialismo previo a 1891. Sin embargo, en breve tiempo, cayó en las tácticas del parlamentarismo chileno.

Debido a las tensiones entre el nuevo gobierno y el gobierno de los EE. UU., que había apoyado a Balmaceda, se produjo el Caso Baltimore.



Fuentes Internet:

http://reenactorchile.foroactivo.net

http://www.memoriachilena.cl

http://es.wikipedia.org/wiki/Guerra_Civil_de_1891

http://www.salesianoconcepcion.cl

http://html.rincondelvago.com

http://www.profesorenlinea.cl

http://batalladeplacilla.cl/presentacion.html